
Sientes como tu alma se rompe en pedazos y dudas que alguna vez se puedan juntar de nuevo los restos. Te miras al espejo, aspiras profundamente y sabes que tú no estás así, que el maquillaje ha borrado todo el rastro de los ojos rojos de tanto llorar y de las ojeras por no poder dormir. Decides calzarte unas bailarinas, porque son bajas, y asi está tu autoestima... baja. Al salir a la calle, el primer soplo de aire frío del invierno te da a la cara y agachas la cabeza para continuar tu camino, tú sola. Porque nadie te va a acompañar hasta el final.



